miércoles, 18 de marzo de 2015

Adiós papá: gracias por tantas felices jornadas en la nieve




Mi padre falleció hace unos días, a los 97 años de edad. Gracias a él y a mi madre, que cuando mis hermanos y yo éramos pequeños nos llevaban a Pajares a esquiar, me aficioné a la nieve. Gracias a él y a mi madre he disfrutado innumerables jornadas en Pajares, San Isidro y últimamente también en Fuentes de Invierno. Desde las primeras veces, trineando con mi hermano pequeño José María (lamentablemente fallecido hace 6 años), hasta la última, ayer mismo, cada día que paso feliz en las montañas se lo debo a mis padres, a su sacrificio llevándonos a esquiar en el 1500 familiar, quedándose pasando frío y aburrimiento sentados en el coche hasta que cerraban los remontes.
Estoy muy triste estos días, sin ser capaz de evitar llorar a mi padre fallecido. Y he querido rendirle un pequeño homenaje, seleccionando 97 imágenes, una por cada año de su vida, como agradecimiento por tantas y tantas jornadas disfrutadas en la nieve. No son fotografías especialmente bonitas o espectaculares, pero son una parte importante de mi vida. En ellas están mis hermanos, mi querida mujercita, mis hijos, … también muchos de mis amigos, esos compañeros que ayer me abrazaron para consolarme por la pérdida sufrida.
Papá, sin tu paciencia, sin tu sacrificio, sin el amor que de tantas formas me demostraste a lo largo de mi vida, estas fotografías no existirían, por eso te las dedico. Espero que las puedas ver desde el cielo y que disfrutes viendo lo feliz que es tu hijo cuando practica este hermoso deporte que es el esquí y que gracias a ti llena de buenos momentos mi existencia.

Adiós papá. Muchas gracias por todo.





martes, 17 de marzo de 2015

Otra vez a Villaverde de la Cuerna

Todavía queda nieve, así que de nuevo a Villaverde de la Cuerna


miércoles, 11 de marzo de 2015

Ruta desde San Isidro (Requejines) a Villaverde de la Cuerna


Aquí estoy de nuevo con otra ruta primaveral, la mejor hasta la fecha de todas las que en compañía de los orcos de la cordillera cantábrica he tenido el placer de descubrir en la última década.

El martes es el “día del esquiador” en San Isidro, una estupenda oferta en esta temporada 2014/15, y con el forfait rebajado a 13 euros muchas y muchos se animaron a pasar la soleada jornada disfrutando de tanta nieve caída últimamente. El parking lleno como si fuera fin de semana y aunque no llegaron a formarse colas significativas en los remontes, la estación estaba demasiado poblada para el gusto de los orcos. Un buen motivo para cambiar las laderas llenas de gente por la soledad de la montaña.

Así que cuatro orcos de León y tres asturianos subimos la pala de la antena (unos 20 minutos) y desde ahí bordeamos la cornisa del Cuerna (otros 10 ó 15) para desde la cima del pico que encierra Requejines iniciar una kilométrica ruta con llegada a Villaverde de la Cuerna, pequeño pueblo de montaña (solo 3 habitantes) donde los leoneses habían dejado aparcada una furgoneta que nos llevó de vuelta a Río Pinos.

Salvo Briatore, que se las sabe todas, ninguno habíamos hecho esta ruta. De hecho yo ni siquiera había oído hablar de Villaverde de la Cuerna… pero ya nunca olvidaré ese nombre, el del destino de la gran bajada (unos 10 kilómetros) con interminables palas de buena pendiente al principio (en el primer kilómetro pasamos de una altitud de 1940 m a 1820 m) y varios valles y hoces que siguiendo el curso del arroyo de Fargas desembocan en Villaverde de la Cuerna, uno de los pueblos más altos de León con sus 1430 m.

La primera vez que esquié en San Isidro, fue cuando tenía 11 ó 12 años; ya tengo más de 50, y no me canso de la estación. Aunque ya sumo unos cuantos cientos de jornadas desde aquella primera vez que subí a Sani, acompañado por mi hermana mayor, cada día es una página en blanco y el dominio no deja de sorprenderme con su versatilidad: cuando parece que ya lo tengo todo visto y esquiado, siempre hay algo nuevo que hacer, como ocurrió el martes con la sorpresa de conocer esa forma diferente de pasar el día. Por eso, y por la compañía de mis amigotes los orcos, es por lo que cada nueva temporada disfruto más y más, por muy alto que haya quedado el listón de buenos momentos en las temporadas anteriores.

En las fotografías se puede comprobar la belleza del recorrido, lo que no se ve en ellas es la sensación de goce que nos llenaba a los suertudos que hicimos la excursión, pero seguro que sirven para intuir lo bien que lo pasamos.

Un saludo y hasta la próxima.


jueves, 5 de marzo de 2015

Desde San Isidro a Redipuertas campo a través



Cuando nieva tanto como en las últimas semanas se puede llegar sin quitar los esquís desde la llamada Pala de la Antena en San Isidro hasta el bonito pueblo de Redipuertas, en la vertiente leonesa, y que quienes llegan a San Isidro por la carretera de Vegarada se encuentran a unos 10 kilómetros de la estación. Lo complicado del plan es el principio, la subida de la pala de la antena desde la salida del telesquí de Requejines. Una pala que a primera vista no parece ser demasiado dificultosa pero que cuando está con la nieve dura y sin huella anterior, como ayer fue el caso, hace falta que algún bravo como Fernando tome la delantera y nos marque huella.
Costó llegar (somos gente mayor y de vida sedentaria), pero una vez arriba es un placer contemplar las vistas de las zonas de Requejines, Cebolledo y también Fuentes de Invierno tras el majestuoso Pico Toneo.
Repuestos del esfuerzo y llegado el último rezagado, disfrutamos como se merece las despejadas palas de la primera parte de la ruta. Luego llega una zona de cotollas y arbustos, una delicia ir sorteándolas pero, eso sí, con mucho ojo de no quedar enganchado en los alambres de los cercados enterrados en la nieve. Superamos algún que otro obstáculo y después de cruzar los bosques del final llegamos a Redipuertas donde nos esperaba nuestro gran amigo Jose para llevarnos de vuelta a la estación,  y a píe de pista nos dejó, todo un detalle, sí señor.

Un gran jornada y todavía dio tiempo luego para dar una vuelta por Cazadores



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