Hoy 16 de abril, volví a San Isidro tras varias semanas en
blanco por causa de la mala meteorología y de mi maltrecha rodilla; el caso es
que al llegar a la estación me encontré con que el invierno se había ido para
dar paso no a la primavera sino directamente al verano. Tiempo de locos. Al
principio sí que aguantó dura la nieve pero en cuanto los rayos del sol machacaron
con fuerza se transformó en una masa papillosa complicada de manejar.
Siguiendo el plan previsto nos preparamos para la excursión
del día que tenía dos grupos: unos bajarían el Cuerna y otros se tirarían hacia
la vertiente de Río Pinos en dirección a Villanueva, siendo la primera etapa
para todos la subida hasta la pala de la antena .
A mi maltrecha rodilla no le
apetecieron ninguna de las dos opciones
y con un par de cracks me dejó claro que ni se me ocurriera amarrar los
esquís para iniciar la escalada. Pensé que estaba ya estaría bastante
recuperada pero me equivoqué y lo malo no
es sólo haberme perdido la excursión de
hoy; lo peor es que, o milagrosamente se me recupera a base de antiinflamatorios o, con todo el dolor de mi corazón, hoy igual
ha sido mi última jornada en la nieve
esta temporada sniff, snifff, sniffff … me queda el consuelo de tener la playa
a 20 minutos de casa y con ayuda de las olas y la arena intentaré aliviar la
pena que me da despedirme de la nieve hasta dentro de siete largos e
interminables meses.
Pero no pasa nada. Cuando una temporada se acaba, comienza
la cuenta atrás para la siguiente y aquí estaré cuando llegue la campaña 2013/14
para contar con imágenes las incursiones de los orcos por la cordillera cantábrica.
Un abrazo a todos los orcos que (como siempre) habéis sido
una inmejorable compañía durante las excepcionales jornadas de esquí que (con
cuentagotas, eso sí) he disfrutado en la ya para mi prácticamente extinta
temporada 2012/13.
Y aunque hoy no pude hacer la ruta prevista, sí que la
rodilla me dejó acercarme a la base del Cuerna para hacer estas fotos de mis
amigorcos buscando líneas:

