domingo, 30 de diciembre de 2007

Primer dia de la temporada 07_08

El 27 de diciembre, tras una interminable espera de ¡¡8 meses!! la familia telerín regresamos a las blancas montañas.
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Buena pinta la que ofrecía San Isidro

Miradita al pico Agujas y primera subida en la silla


Bajando Cebolledo


Zona cañoneada

Guille escapando de las aglomeraciones




Mi mujercita

Padre e Hijo


Otro hijo, acompañado por un amiguete

Haciendo el ganso













El descanso del guerrero
otros guerreros descansando







jueves, 6 de septiembre de 2007

La crisis de la nieve en 1.975

Uno de mis hermanos se dedica a bucear por rastros y mercadillos de pueblos y ciudades a la caza de libros y publicaciones raras que luego pone a la venta en Internet. El otro día me regaló un ejemplar de la desaparecida revista “Asturias Semanal” publicado en enero de 1.975 y cuya portada es esta:


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Intenté escanear el texto del interior, pero el papel ha adquirido un matiz marrón oscuro intenso que impide reconocer los caracteres así que le daré a las teclas para contar de forma resumida lo que escribía hace más de 32 años Constantino G. Rebustiello, autor del artículo titulado “La crisis de la nieve” y que ocupa la portada de la revista.

Comienza comentando cómo “la falta de nieve que este año tiene España ha afectado considerablemente al comercio que lleva tras de sí esta modalidad deportiva. Pajares, la estación invernal más grande de la zona, lleva seis millones de pérdidas en sus ingresos. Sus trece medios mecánicos, sus siete medios hoteleros y su Escuela de Esquí permanecen parados. No se conoce sequía de nieve como esta desde el año 1883. Ni siquiera las sequías que padeció el puerto payarino en el 36 y en el 54 afectaron a las zonas altas como el Cueto Negro o el Cellon.”

Luego va una entrevista con Chus Valgrande, “alma y vida de aquel complejo deportivo” en la que lamenta la “extraña situación que tiene la estación cerrada en el mes de enero con los treinta hombres que tenemos colocados en los medios mecánicos parados, sin que el contratado profesor austriaco de esquí Wendolim haya podido impartir ninguna clase. Los cursillos de Navidad, iniciados 20 años antes, han tenido que ser suspendidos cuando las previsiones apuntaban a un record de asistencia con más de 400 cursillistas. Nosotros para mantenernos en forma marcamos una pista con 25 banderas en la Poza del Cuitu Negro, donde hay nieve casi todo el año, pero no está para esquiar a no ser los muy iniciados

Dada la preocupante situación, continúa el artículo, “las estaciones de invierno españolas se han unido para realizar una consulta a la N.A.S.A. pidiéndole su opinión sobre cuando nevará en España. Y la respuesta ha sido descorazonadora… si esta se lleva a efecto no nevará, dicen, hasta la primera decena de febrero.”

La falta de ganancias afecta a las tiendas de artículos deportivos, autocares con servicios a las estaciones e incluso las gasolineras cercanas.”

Los Cadeneros, parados

Y también la escasez llegó a los cadeneros. En Pajares pueblo, cuna de ellos en Asturias, unos 20 entre muchachos, hombres y niños se dedican a esta ocupación. Dependiendo de la pericia y rapidez del que las pone, de si han de colocarlas nevando o con tempestad pueden llegar a cobrar hasta quinientas pesetas. Hubo día que un payariego llegó a ganar ocho mil pesetas con esta ocupación.”

San Isidro también tiene pérdidas

En la segunda parte del artículo, comenta el autor que “dado que de todos es sabido que la falta de una máquina quitanieves tiene incomunicada la estación gran parte del invierno es más difícil precisar la falta de ganancias. ¿Cuánto podrían haber recaudado los cuatro medios mecánicos de arrastre y los dos establecimientos de hostelería suponiendo que con la ayuda de León hubiese estado abierto al tráfico?” Según calculaba Rebustiello, un millón y medio de pesetas. No se olvida Constantino de Tarna y Leitariegos, donde dice que “sería difícil que en estas fechas estuvieran abiertos (los accesos) pero si lo hubieran estado las pérdidas de la escasez pueden calcularse en unas trescientas mil pesetas.”

Para terminar, comenta que “pese a la escasez de nieve en San Isidro se están celebrando pruebas de esquí, en la pista de Requejines, pero claro está sólo apta para los ya bastante iniciados en la práctica del deporte blanco, dado que la falta allí de medios mecánicos la hace cansada y escabrosa para los principiantes.”

domingo, 20 de mayo de 2007

Aproximación a los gigantes de la Cordillera Cantábrica

(o cómo apurar al máximo la temporada)


Freeride en San Glorio el 19-5-2007


Para llegar al valle desde donde se alzan los gigantescos picos Lomas (2430) y Cuartas (2450) hay que tener unas piernas de acero y más moral que el Alcoyano o un 4x4 saltarín con el que recorrer los 9 kms de la empedrada y complicada pista que saliendo del Boquerón de Bobias y atravesando un paraje de ensueño habitado por rebecos, corzos, osos, lobos y demás fauna salvaje nos deja en uno de los pocos sitios de la península en donde a estas alturas del año aún queda nieve suficiente con la que apurar hasta el final la temporada de esquí.

Diez integrantes de la manada de Orcos sanisidreros, distribuidos en tres todoterrenos, acudimos el sábado 19 de Mayo a la cita programada desde el snownature para marcar bien marcado el terreno lindante a la ¿futura? estación de San Glorio con nuestras inconfundibles líneas, huellas y aroma. Acababa de amanecer cuando llegamos al punto en el que ya no había más pista.

Allí repartimos las pieles de foca, raquetas, crampones, piolets y demás parafernalia; unos por un lado, otros por otro, comenzamos la ascensión extasiados por la belleza del entorno y por las vistas de los Picos de Europa alzándose sobre una nube de niebla que parecía capaz de sostener al que se atreviese a lanzarse con los esquís encima de ella. Pero no era en la niebla donde íbamos a esquiar (eso lo dejamos para otro día… cuando ya no quede nieve); el plan era bajar el Lomas y el Cuartas y ni las huellas de osos ni la presencia de lo que parecía una pareja de lobos nos achicó a ninguno.

De los 10 Orcos que estábamos, 4 ya tenían experiencia (y mucha) en eso de subir a los montes foqueando pero los otros 6 (yo uno de ellos) sí bien llevamos años haciendo el cabra en la nieve nunca habíamos puesto pieles de foca en los esquís y ni siquiera utilizado otras raquetas que no fueran las de tenis o las de ping pong. Subir a pata tras la huella del pringao que fuera en cabeza era todo lo que sabíamos hacer para coronar las cimas, y lo más sofisticado que utilizábamos eran las cintas esas que se usan para llevar colgados los esquís dejando las manos libres para los bastones.

Así que fue toda una experiencia despellejar a las focas, pegar su piel bajo las tablas y soltar por primera vez el gancho de las ataduras para liberar el talón y poder trepar una cuesta yendo de un extremo a otro sin que la inercia te arrastre hacia abajo. Como era de esperar, hubo algún que otro problemilla: pieles que no se agarraban, otras demasiados estrechas; los de las raquetas cagándose en todo porque se les hundían y acabaron lanzándolas furiosos cuesta abajo, los que no llevaban ni lo uno ni lo otro atascados en el hielo y agarrados a piedras que a menudo se soltaban,… pero al final, el que no llegó arriba del todo, llegó por lo menos a la mitad.

Yo tuve un fastidioso percance cuando, al ir ganando grados de inclinación el ascenso al Lomas, descubrí que lo de girar de un lado al otro en las esquinas del zigzag requería una técnica y conocimientos de los que carezco. Ponía un esquí mirando a un lado, pero al intentar cambiar el otro me atoré entre los bastones con las piernas cruzadas y acabé dándome un mamporro pistonudo (fuerapistonudo), con los esquís trabados, sólo amarrado a ellos por las puntas de la atadura y una desconocida sensación de inestabilidad al no tener contacto del pie en la tabla. Casi media hora tardé en enderezarme ante lo cual decidí que mejor bajaba lo que tenía subido no fuera a rodarlo todo en otro desliz.

Otros fueron más bravos y cuando las focas se soltaron o las raquetas se hundieron recurrieron al viejo método de San Fernando con los esquís al hombro de forma que en las laderas de los gigantescos Lomas y Cuartas ayer quedaron un montón de huellas de orco entremezcladas con las de los rebecos, lobos y osos que despavoridos huían cuando el viento les llevaba el olor de la manada del snownature.

Luego comimos el rebeco que cazó Vegarada acompañado por la rica sidra de Chova, nos despedimos hasta la próxima y regresamos cada uno a su cueva dispuestos a seguir luchando para estirar al límite la duración de la temporada blanca.


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